El derecho de un niño a contribuir
Usted no tiene derecho a negar a su niño el derecho a contribuir.
Un ser humano sólo se siente competente y capaz mientras se le permita contribuir tanto o más que lo que se le ha contribuido a él.
Un hombre puede contribuir en exceso y sentirse seguro en un entorno. Empieza a sentirse inseguro en el momento en que su contribución es insuficiente, lo que quiere decir que da menos de lo que recibe. Si no lo cree, acuérdese de una ocasión en la que todo el mundo trajo algo para la fiesta y usted no. ¿Cómo se sintió?
Un ser humano desconfiará y se rebelará contra cualquier fuente que contribuya a él más de lo que él contribuya a esta.
Los padres, por supuesto, contribuyen más a un niño de lo que el niño contribuye a ellos. Tan pronto como el niño sedé cuenta de ello, se entristece. Busca aumentar su nivel de contribución y si no lo logra, se enfada contra la fuente de la contribución. Empieza a detestar a sus padres. Estos intentan contrarrestar esta rebelión dándole más. El niño se rebela más. Esta es una espiral descendente mala, porque al final el niño caerá en la apatía.
Debe dejar que el niño contribuya. No le puede ordenar que contribuya. No puede ordenarle que corte el césped y luego pensar que eso es una contribución. Él tiene que idear su contribución y luego darla. Si no la ha seleccionado, no es suya, eso es sólo otra forma más de control.
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